Posts etiquetados ‘Transhumanismo’

La acabo de ver y necesito contarlo. De entrada, me ha gustado mucho. Y un aviso: intentar encontrar un paralelismo entre lo que pretendía el anime de Mamoru Oshii y el ¿remake? de Rupert Sanders, es un tanto fútil; a pesar de que el diseño de producción es impresionante y el casting funciona (sus dos grandes valores).

Han pasado 22 años entre una película y la recién estrenada y los códigos audiovisuales y, especialmente, los sociológicos han evolucionado mucho. En 1995, la sociedad comenzó a oír hablar de algo llamado “internet” y el término transhumanismo era algo más cerca del cyberpunk (versión Gibson) que de una realidad cercana. Este concepto se vislumbra ya en el horizonte, y nos abducirá de lleno, antes de que podamos encajar su naturaleza en nuestro ecosistema social. Pero mientras llega, algunas películas, comienzan a sembrar lo que será un choque inevitable: la fusión entre la humanidad y las máquinas: Tetsuo the Bodyhammer, Ex-Machina, la serie Humans, por citar algunas.

Dejando este problema deontológico sobre el devenir de la Humanidad, lo reitero: una producción soberbia con un casting equilibrado, la Johansson se defiende en el papel de la Mayor, pero me encajan mucho mejor Pilou Asbæk (conocido en España por su participación en Borgen), como Batou y especialmente Takeshi Kitano como Aramaki (si bien, siempre me quedará la duda de si Aramaki era un sosias de Kitano, en la mente de Oshii – si no has visto Hana Bi o Violent Cop, no sé a que esperas).

La producción cuida mucho la escenografía del film original, más bien como un homenaje que como una necesidad, y funciona. La tecnópolis es un Abu Dhabi hiperanabolizado, con reminiscencias asiáticas y un déjà vu, que recuerda a Los Angeles de 2019, de cierta mítica película. Un combinado sugerente y subyugante, que con la increíble partitura de Clint Mansell (desde Requiem por un Sueño, no había hecho algo tan impactante) y Lorne Balfe (conocido en las bandas sonoras de videojuegos de éxito) terminan de crear la atmósfera necesaria. Este escenario, es un remedo de la topopoligamia con la que convivimos ya (tal como la definió Ulrich Beck) y que se intuye en el futuro, con un giro hacia una multiculturalidad panasiática.

No se trata de una obra maestra, sino de una buena película que crea su propio discurso, a través del hilo conductor de una obra que sí lo era; y que reactualiza la idea central del film original: el espíritu de la máquina (¿lo llegarán a tener por sí solas?).

En la versión de 2017 se resuelven cuestiones que quedaban totalmente abiertas en la original, y que pese a su final cerrado, deja puertas para una ¿saga? [Algo que dependerá enteramente de la taquilla]

Me quedo con lo más inquietante de la película: nuestra marcha inexorable hacia el transhumanismo, algo que en Japón lo tienen claro desde hace tiempo. Por cierto, los cyborgs ya están entre nosotros (implantes, tejidos injertados, chips para controlar necesidades neurológicas, etc…), y lo que está por llegar.

Una película para reflexionar, aunque no tengo muy claro que esa sea la función para la que estaba diseñada, y no tengo claro si la audiencia lo verá así. Te animo a reflexionar sobre ello. Va en ello nuestra ¿humanidad?

El futuro viene, y lo hace más deprisa de lo que intuyes querid@ lector@.

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Esta será la piedra filosofal de las próximas décadas. Dejar atrás nuestra humanidad para trascender a esta, avanzar mediante la tecnología y la genómica y superarla. Será un proceso lento, pero paulatino y lo peor, hará que emerja una nueva clase social: la de los transhumanismtranshumamos. ¿O será un salto evolutivo, con todas sus implicaciones?

Esto nos sitúa ante un debate ético, sin precedentes en nuestra historia, que transformará definitivamente nuestras sociedades. Mientras que el Movimiento Transhumanista se edifica sobre los valores de la Ilustración y el Humanismo, me temo que las grandes corporaciones y fortunas del planeta, lo verán como una oportunidad para ser aún más poderosas. Controlar factores como la salud y la longevidad, por no hablar de hacer individuos más fuertes e inteligentes modificados por la genética y la tecnología, no creo que estarán al alcance de cualquiera, y se pueden convertir en un gran arma social, por no decir militar.

La cuestión es, si este nuevo salto civilizatorio, como está ocurriendo con las redes de comunicaciones y la energía, y la emergencia del Procomún, hará avanzar a la sociedad en su conjunto o provocará una brecha aún mayor.

A vuela pluma, me vienen dos distopías cinematográficas que exponen una visión nada utópica del transhumanismo: In Time y Elysium. Así como una infinitud de series y películas que abordan esta cuestión desde varios aspectos.

Pero la tecnología está aquí ya: nanobótica médica, órganos de bioimpresión, la posibilidad de implantes tecnológicos para potenciar algunas de nuestras facultades, o la quimera de descargar nuestra mente en un dispositivo para ser volcado en la red o en “otro recipiente biológico” son solo cuestiones a las que tendremos que hacer frente en los próximos lustros.

¿Está la sociedad preparada?

¿Lo estás TÚ?